Sería imposible comprender Jerez, sin tener en cuenta su centenaria tradición vitivinícola, rasgo singular que ha determinado desde su fisonomía, o su urbanismo peculiar, hasta su vida social y económica, pasando por su cultura, o su forma de celebrar los acontecimientos alrededor de una copa de vino. Ahí radica el sentido a que después de cada vendimia, Jerez celebre un ciclo festivo en homenaje al nacimiento de un nuevo ciclo en la crianza del vino, días en los que la ciudad vive en torno a diferentes actividades ecuestres, propuestas en torno al vino y a la gastronomía, un extenso programa flamenco, un tiempo dedicado al ocio y la cultura, con alternativas para todos los públicos. Renacer de la vida desde la tierra albariza, que convierte cada septiembre la espera del otoño, en un regreso a la siempre esperada primavera. Consultar: www.turismojerez.com |